Síndrome de abstinencia
6 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy martes, noviembre 30, 2010 a las 1:58 p. m..Ayer decidí alejarme todavía más de Twitter. Ya ni siquiera es pensarlo dos veces antes de escribir. Es no usarlo, de ser posible. No me refiero a cerrar la cuenta y que aparezca "this page doesn't exist!" en vez de mi cara y mis ingeniosas frases (jaja, sí, claro) porque nunca he sido así de radical. Pero si yo suelo ser la primera en rechazar invitaciones a fiestas, ¿por qué querría quedarme en esta que sigue y sigue y sigue? Ni siquiera dan pasabocas. Y luego va uno y se da cuenta de que con algunas personas fuera de Twitter el tema de conversación es Twitter. Oh, un nuevo insultador ha nacido. ¿Me importa? Claro que no. Así que dije "ça suffit!" y adiós.
Consciente de que aún no puedo ganarme mi chip de "1 day sober" me levanto de la silla y les cuento cómo fue mi día sin Twitter. O más bien, llenaré este rectángulo grande con todo lo que no puse en el rectángulo pequeño que estoy tratando de dejar:
Las primeras horas de alejamiento pasaron apaciblemente entre el avance lento mas no doloroso de lo importante y una foto que me tomé con un wok nuevo que me compré como incentivo para mi exitoso programa de mejora de la calidad de mi alimentación (recuerden: la versión oficial es que no sé cocinar, así que shh). Tuve el impulso de contarle al mundo la gran noticia, pero en cambio se la conté a Cavorite. Bien. Quise hablar también de las curiosidades lingüísticas de la hiperqueratosis plantar, pero el tema ya había sido cubierto durante mi desayuno al aire libre con Yurika (un sándwich de lechuga, tomate y queso emmental tamaño achira + un pan dulce tamaño achira + un tinto = ¥810), así que le envié un mensaje de seguimiento al celular. Fue la primera vez que le escribí un mensaje a una japonesa para hablar de cualquier bobada. Sí, después de tanto tiempo. Sí, estando a punto de abandonar el país. Muy triste pero muy bien.
No obstante la sensación de poder sobre el tiempo y la información a lo largo del día sin aquella pestaña abierta en el navegador, me invadía con cierta frecuencia la sensación de estar perdiéndome de algo. Finalmente volví a usarlo hoy, supongo que extrañando la engañosa sensación de intercambio con otros seres humanos. No aprendí mayor cosa, como era de esperarse: un equipo de fútbol le ganó a otro, me parece que por goleada. A la gente le sigue gustando la música, pero nunca llegué a recordar qué bandas. Alguien borró su cuenta de Twitter y abrió otra, quién sabe por qué. Hay un programa nuevo sobre zombis (¿es que no hay más tema?). Hubo un temblor más o menos fuerte. Ah, eso me pasó fue a mí.
Después de un par de horas con la ventana abierta volví a ponerme a pensar. Me acordé de mi amiga Seele en Berlín. Hace rato no hablo con ella. Parte de mi cabeza intentó consolarme por la ingratitud: "bueno, pero la has estado siguiendo en Twitter". ¡Y qué! El hecho de que yo descuidadamente me entere de sus aventuras con el tren y la nieve no me hace mejor persona, no afianza nuestros vínculos, no es prueba de nada. No es que uno tenga que pasársela hablando todo el tiempo para ser un buen amigo, pero nos engañamos si pensamos que a punta de titulares tenemos las relaciones bajo control. Yo no sé nada de ustedes y ustedes no saben gran cosa sobre mí. Y seguramente así se va a quedar, porque ni ustedes ni yo estamos tan interesados en ahondar en las grandes noticias que son el frío y la rabia.
Así que heme aquí, hablando como perdida recién aparecida, tratando de arreglar el daño que me ocasioné dejándole a Twitter el manejo de mis relaciones personales y mi monólogo interior. Como primera medida enviaré postales a los que quieran (a no ser que por ahí veinte personas o más digan yo-yo-yo, pero eso es imposible). No sé de qué vaya a servir, pero seguro es más significativo que favoritear tweets que cinco minutos después pasarán al olvido.
[ Wormhole — Wendy Carlos ]
Etiquetas: cavorite, internet, observaciones, seele, yurika

No sé muchas cosas. Tampoco sé a qué viene todo esto.
[ Tap at My Window — Laura Marling ]
Etiquetas: guam, observaciones

Twitter, o El ruido indeleble
6 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy sábado, noviembre 13, 2010 a las 9:01 a. m..Hace un tiempo, en un momento de especial desespero y confusión, encontré un tweet que me molestó y automáticamente respondí con otro tweet. Esto generó un malentendido que hasta el día de hoy no se ha aclarado, supongo que por el carácter críptico de ambos mensajes. Un indirectazo malinterpretado, otro indirectazo que se consideró altamente ofensivo, dos personas gratuitamente enojadas y tristes. Supongo que ahora pago las consecuencias de algo que en la vida real se habría solucionado fácilmente a los gritos o echándome a llorar, medidas muchísimo más valientes que los sablazos disfrazados. Y es que cuando uno no tiene a quién recurrir en un momento dado, Twitter ofrece el atractivo de parecer un gran confesionario, el hueco donde se vociferan secretos y se tapan con tierra. La diferencia es que en realidad todo queda al aire, a la vista de todo el mundo y sujeto a todo tipo de interpretaciones. Es así como Twitter se convierte en un repositorio de indirectazos.
Buena parte de los tweets de muchas personas parece estar destinada a un receptor tácito. No hace falta mencionar que estos mensajes suelen ser de carácter sentimental y expresan ideas negativas. Así pues, escribir en Twitter es como andar componiendo "You're So Vain" miles de veces y con mucha menos gracia, ahí por el ladito a ver si el mentado coge el chiste pero ojalá que no para no tener que enfrentarlo en realidad. Cuando no es eso, es un intento frenético de inmortalizar nuestra soledad con la esperanza de remediarla. Twitter nos revela como náufragos tirando botellas al mar con la lancha parqueada a nuestro lado.
No me gusta lo que me ha traído Twitter. Esto no quiere decir que vaya a cerrar mi cuenta, pero ahora quisiera pensarlo dos veces antes de regar por ahí el contenido de mi cerebro como si de un sustituto del diván se tratase. Necesito recordar que propagar ondas de radio no significa necesariamente que alguien las vaya a detectar, y que de todos modos lo único que estoy haciendo es llenar el espacio de ruido.
[ In Time — Zero 7 ]
Etiquetas: diatriba, observaciones

Luces de Purkinje
3 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy miércoles, septiembre 01, 2010 a las 4:00 a. m..Obviamente, la frustración desaparecería si al disiparse las luces de Purkinje apareciera ante uno una espalda o una cara—esa espalda y esa cara. Pero entonces surgirían nuevas frustraciones. Qué cosa para roncar tan duro y por qué demonios no se acordó de pagar el recibo del gas a tiempo, por ejemplo.
[ Don't Bring Me Down — Sia ]
Etiquetas: diatriba, love or lack thereof, observaciones

Después del banquete
2 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy miércoles, enero 27, 2010 a las 5:10 p. m..Pero entonces, sin saber cómo ni cuándo, todo resulta igual que siempre. El último barco de la Grande y Felicísima Armada se hunde y a uno no le queda más que agacharse a recoger las palabras y los corazones que dejó regados por todo el piso cual confeti pisoteado al final de la fiesta.
Lo bueno es poder recordar siempre que hubo fiesta.
[ Distant Radio — Devics ]
Etiquetas: love or lack thereof, observaciones

Quisiera ser un pez
7 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy lunes, enero 18, 2010 a las 4:20 p. m..La culpa la tiene Juan Luis Guerra por desear ser un pez cuando esto —digo yo sosteniendo el cadáver arrugado entre índice y pulgar— es lo que les pasa a las pobres sardinitas que nunca anhelaron la vida de ultramar.
Pensándolo bien, esa es una canción barata y obscena. Es obvio que los clupeiformes son lo último que pudo haber pasado por su cabeza cuando la compuso.
[ Are You Experienced? — Jimi Hendrix ]
Etiquetas: azuma, maquinaciones nocturnas, observaciones, yin

Una media de rayas
6 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy domingo, enero 03, 2010 a las 9:34 a. m..Desperté mucho antes del amanecer, pero no me puse la ropa encima de la pijama para ir a tomarle fotos al radiotelescopio teñido de rosado por las primeras brumas de la mañana como el día anterior. El silencio era incómodamente soporífero para alguien que podría cerrar los ojos mas no dormir de nuevo, así que prendí el computador. Es asombroso notar cómo este aislamiento total ya no me escuece. Si quiero usar la voz, canto. Si busco interacción con otro ser humano,... ¿por qué habría de buscar eso? ¿Para qué? Todos sabemos que la respuesta a "cómo estás" es "bien".
Me pregunté qué debía hacer hoy, pese a que lo normal siendo domingo de vacaciones es que no haya nada que realmente deba hacer. A veces me cuesta saber qué día de la semana es y si dicho día me acarrea responsabilidades, puesto que no hay mayor diferencia entre los días oficiales de trabajo y los de asueto. Puedo estar traduciendo un domingo como puedo estar dibujando un miércoles. Me gusta lo que hago, sea tarea impuesta o no. Tras deambular por los rincones de mi cabeza concluí que al parecer hoy tampoco hablaré con nadie, pero que lo mejor es que salga a tomar algo de aire invernal y reponer las reservas de leche de soya saborizada que ya están escaseando.
El sol terminó de salir y las últimas ráfagas heladas se alejaron de la ventana. Me paré a apagar la calefacción y al contacto con el tatami descubrí que tenía el pie izquierdo desnudo. No supe por qué quise escribirlo, pero lo hice.
[ Who's Gonna Save My Soul — Gnarls Barkley ]
Etiquetas: maquinaciones nocturnas, observaciones, radiotelescopio, solitude

No obstante, hacia las cinco de la mañana las partes involucradas recobran parcialmente la conciencia y el fastidio del calor corporal vuelve a perder importancia frente a lo que sea que une a dos personas que comparten la cama voluntariamente. Pronto abrirán los ojos y sonreirán al descubrirse tan cerca. Esa parte es bonita.
[ She's Got a Way — Billy Joel ]
Etiquetas: observaciones, reminiscencias

Observación (II)
0 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy martes, febrero 20, 2007 a las 4:07 p. m..Pasarán varios segundos antes de que los ojos busquen el rostro que pacientemente los espera y la boca se abra un poco más. El encogimiento de hombros que acompaña la toma de aire es señal inequívoca de la llegada al mundo de un nuevo sonido.
Este proceso suele ser preludio de anécdotas o preguntas cuyas respuestas requieran del escucha el alejamiento de la vista en dirección al techo o a la última repisa de alguna estantería lejana.
[ Young Hearts Run Free — Kym Mazelle ]
Etiquetas: observaciones

Observación
0 comentarios Otro delirio de Olavia Kite, hoy miércoles, febrero 07, 2007 a las 8:03 a. m..[ 雲は白リンゴは赤 — aiko ]
Etiquetas: observaciones


